domingo, 25 de septiembre de 2016

La puerta cerrada

Si ves una puerta abierta, ¿Por qué queres abrir una que esta cerrada? ¿No queremos ver que hay una posibilidad a mano? O ¿No logramos evitar querer entrar allí donde no podemos?
Las preguntas invaden mi mente y no paran de dar vueltas y se marean, se estancan y luego vuelven a girar. 
El corazón dispara una emoción, y en la mente nacen las inquietudes, que a veces no permiten que esas emociones lleguen a algún lado concreto por miedo, por terquedad, por orgullo, por inseguridades.
En el corazón no mandas, mandas en tu cabeza … si quieres.
Es tan difícil que ambos se pongan de acuerdo, creo que en lo que llevo de vida nunca lo he conseguido, y la mayoría de las veces me he dejado llevar por lo que mi corazón e intuición me dictaron. En mi mente hay muchas ideas andando y con el tiempo se que ire logrando mandar allí, comandar los hilos de mis pensamientos y controlarlos, permitirme entrar en puertas abiertas a pesar de lo que siento.
Hay un camino mas fácil, pero en el fondo de mi corazón quiero ir por el complicado, por el que tiene escollos, el que tiene idas y venidas y que no se que traerá mañana.

Brenda Seiguer